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cocinar con musica

Sábado 12 diciembre 2009 6 12 /12 /2009 19:04


- Ingredientes:

1lb. de chocolate blanco
1/2 taza de crema doble
1/4 taza de ron
1 taza de castañas de cajú
1/2 taza de azúcar

- Preparación:

Ponga el chocolate en una cacerola para Baño María e hierva hasta que se haya derretido. Agregue la crema y el ron y revuelva. Ponga en el refrigerador hasta que esté firme.
En una cacerola, sobre fuego fuerte, ponga las castañas y el azúcar y revuelva constantemente hasta que el azúcar se haya acaramelado. Vierta en una chapa para horno engrasada o forrada con papel encerado (wax paper). Deje que enfríe y se endurezca. Corte en trozos y procese en el procesador de alimentos hasta que esté finamente picado. Con un cucharón pequeño para helados o una cucharita para bolitas de melón, saque las trufas. Pase por el praliné de castañas de cajú. Ponga a un lado y refrigere. Rinde 16-20 trufas.

Por chef ABDUL - Publicado en: hecho en mi cocina
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Jueves 10 diciembre 2009 4 10 /12 /2009 18:46
Pizza Napolitana

Roma, 9 dic (EFE).- La Unión Europea concedió hoy, después de una larga espera, el certificado de "especialidad tradicional garantizada" (ETG) a la pizza napolitana, para que finalmente se coma en todo el mundo la verdadera especialidad de Nápoles y se eviten imitaciones, informó el Ministerio de Agricultura italiano.

El ministro de Agricultura italiano, Luca Zaia, aplaudió hoy la decisión de Bruselas al explicar que es "un producto símbolo de la tradición napolitana que muy a menudo ha sido objeto de pésimas imitaciones que nada tienen que ver con la pizza de Nápoles".

El Gobierno italiano comenzó hace más de un año una batalla para que en Europa se respeten las características que hacen única la pizza napolitana: peso, diámetro, ingredientes, cuidadosa preparación, y, sobre todo, para que se coma recién salida de un horno de leña.

Aunque en Italia existen cientos de maneras de hacer y degustar la pizza, la tradición gastronómica italiana asevera que sólo existen dos tipos de pizza napolitana: la "marinera", con tomate, ajo y orégano; o la "margarita", con queso "mozzarella" y albahaca fresca.

"Es una gran batalla que hemos ganado, a pesar de los obstáculos que nos han puestos algunos países miembros", celebró Zaia, quien añadió que "ahora la pizza será tutelada en toda Europa, así como los pizzeros y la tradición gastronómica italiana".

La certificación europea ETG, que tienen algunos productos como, por ejemplo, el jamón serrano español, no hace referencia al origen del producto, sino que tiene por objeto destacar una composición o un modo de producción tradicional.

Las seis páginas de las que constaba la petición italiana son una rigurosa y detallada receta de cómo se hace la pizza en Nápoles, desde la elaboración de la masa, a sus, al menos, seis horas de reposo.

Pero, además, tiene una serie de rígidas características: un diámetro de 35 centímetros, con un borde realzado de unos dos centímetros y con sólo los ingredientes: tomate, mozzarella de búfala, aceite, sal y albahaca fresca para la "margarita", o tomate, orégano y ajo en la otra versión.

La masa tiene que pesar entre los 180 y los 250 gramos, y esto no es todo, pues la pizza no puede tener un espesor superior a 0,4 centímetros.

Además de los ingredientes también es importante su realización con los "rápidos y precisos movimientos" del pizzero que le dan su característica forma redonda, y su "labor con la pala" para introducirla y sacarla del horno, explican desde el Ministerio de Agricultura.

La "margarita" es además un símbolo nacional desde que en el año 1889 fuera creada especialmente para Margarita de Saboya, primera reina de la Italia unificada, pues sus ingredientes (tomate, "mozzarella" y albahaca) formaban los colores de la bandera nacional.

Entre los ochos largos artículos se incluye también la condición de que la pizza se cocine en un horno de leña y a una temperatura, ni más, ni menos, de 485 grados.

El horno de leña era una de las exigencias de su preparación a las que más se oponía la UE, pero para Italia "es sobre todo esta característica la que interviene en manera absoluta en la verdadera receta de la clásica Pizza Napolitana", añade el ministro.

Desde el Ministerio italiano también quieren subrayar que la pizza es un producto sano y, sobre todo, que no engorda porque, si es genuino, no puede superar las 188 calorías por cada 100 gramos.


  Vía | EPA
Foto | Di Cibi Di Vini                                     
Por chef ABDUL
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Viernes 4 diciembre 2009 5 04 /12 /2009 01:34

Cayó una estrella y Gombrèn se sitúo en el mapa; esta pequeña población de 240 habitantes situada en el Ripollès, en las idílicas tierras gerundenses, recibió con el mismo entusiasmo que los grandes la prestigiosa estrella, que ha tocado al restaurante de la Fonda Xesc, cuya casa data de 1730 y en sus rústicas instalaciones encontramos buen alojamiento y mejor comida. No deja de ser curioso, que la afamada distinción ubique a un pueblo en el mapa; una gran oportunidad para atraer a los más sibaritas desde cualquier punto geográfico en busca del sabor de lo auténtico, en la inmediaciones de este pequeño rincón del planeta donde los pocos vecinos se dedican a la actividad industrial, a la ganadería, y ahora, supongo que más que nunca, al turismo.

Sin embargo, una podría imaginarse que La Fonda Xesc da trabajo a un porcentaje importante de la población activa de Gombrèn, ya sea directa o indirectamente; también sería lógico pensar que a más de uno les une un parentesco familiar; con lo cual podría deducirse que la población de Gombrèn es una gran familia. Y tras ser tocado con la estrella Michelín, a la hora de comer se reúnen todos los vecinos del pueblo en el restaurante para degustar y probar los nuevos platos del chef, lo cual origina una gran fiesta y un intenso y apasionado debate sobre las grandes creaciones del estrenado Michelin. Ahora bien, esto solo podría suceder de lunes a jueves, porque el fin de semana visitan el restaurante los recatados y epicúreos turistas procedentes de la urbe que vienen buscando el auténtico sabor rural de las manos del nuevo chef estrella, cuya distinción le confiere selectividad, y ver a todos los habitantes del lugar embutidos en el condecorado local les podría desconcertar. Pues aquellos turistas viajados que buscan el exotismo rural, lo encuentran en lo tipificado: un pastor paseando el rebaño, un labrador trabajando en el campo, una vaca en medio del camino o una señora mayor con la piel curtida del frio, que arrastrando su carrito vaticina que mañana lloverá. Pues el tiempo pasa despacio en territorio agreste; la propia existencia recupera el significado…. Siempre que cada cual ocupe su lugar, pues si movemos las piezas de sitio, podríamos enturbiar la paz interior que busca el turista viajado, y si se encontrase a cada uno de los habitantes de Gombrèn en el afamado local: quién pasearía al rebaño, quién labraría el campo, y quién anunciaría el mal tiempo…. Por lo tanto, de viernes a domingo los vecinos de Gombrèn cumplirían estratégicamente con las expectativas del turista estándar, pues la misma anciana que vaticina el mal tiempo, augura que cada vez serán más.

Que equivocada estaría si pensara así, ¿no?... pero la noticia me hizo recordar aquel famoso y genial anuncio de la fabada asturiana, donde aquella moderna señora se apresuraba en cambiarse la indumentaria para recibir a los turistas y aparentar lo que ellos buscaban ver, a la par que les ofrecía una “auténtica fabada asturiana”. En fin, lo cierto es que hay una más que marcada tendencia hacia lo auténtico, lo simple y lo natural, tanto en el entorno como en la comida. La estresada vida urbana, exige mucho y ofrece poco. Las personas necesitan, buscan lugares que sean remansos de paz para recargar las pilas y remontar su ajetreada cotidianidad. La armonía entre entorno y comida es un gran reclamo para satisfacer esta necesidad en aumento Y tanto La Fonda Xesc como el pueblo de Gombrèn, parecen reunir todos los requisitos para que el viajero y comensal encuentre lo que busca.

Gestion Restaurantes.com
Por chef ABDUL
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Domingo 25 octubre 2009 7 25 /10 /2009 19:04

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Hubo un ministro francés llamado Michel Charasse que dijo: "Nada puede causar mayor placer a los ricos de hoy, que comer como los pobres de antaño". Y es que entre tanto experimento culinario, tanto nitrógeno líquido y tanta ´nouvelle cousine´ aún existen cocineros tradicionalistas que, como el chef Diego Morales, continúan apostando por los productos de la tierra condimentados con un cariño sublime y sacrificada dedicación.

El brillo de los ojos de Morales nació hace 56 años en el Padul y, tras desfilar por las cocinas más exclusivas de Granada, como la del hotel Victoria, donde se formó, Las Tinajas o el Carmen de San Miguel, entre otras muchas, hoy se despide de los fogones en una cena homenaje que la Federación Provincial de Hostelería y Turismo y organiza para él, en el restaurante La Ruta del Veleta.

Siempre con tono tierno y cercano, el chef trae a su memoria como, a los quince años, salió del Padul con dirección al hotel Victoria de Granada. "Allí me eduqué tanto profesional como personalmente", comenta.

Con el boom turístico, el cocinero emigró a las islas Baleares, concretamente a Ibiza, donde, durante varios años, trabajó para la cadena Meliá. Luego, conoció a su mujer, Margarita, con quien lleva casado desde el año 1978, y fue entonces cuando sus exquisitos manjares volvieron, de su mano, a empadronarse en Granada.

"Cuando llegué empecé a trabajar con mi amigo Pepe Barcos, de la pastelería Flor y Nata, haciendo los primeros banquetes y caterings", dice Diego mientras rememora, con nostalgia, unos inicios de los que sólo se lleva "buenos momentos".

Al año siguiente, "inauguramos Baroca", explica, " un restaurante tan bonito como emblemático, que estaba en la calle Pedro Antonio de Alarcón, y era, en aquellos tiempos, el más glamuroso de la ciudad", añade.

La mayoría de sus comensales lo conocen como ´Diego, el del bacalao´, y es que el paduleño asegura que hay tantas recetas para cocinar este pescado "como días tiene el año".

Entre los paladares que han saboreado las delicias gastronómicas de Morales, destacan un sinfín de personalidades que, a lo largo de su intensa trayectoria, han ido llenando el baúl de los recuerdos de éste chef granadino. "Existen infinidad de anécdotas", asegura, "aunque nunca olvidaré el día en que Montserrat Caballé me pidió un plato cantando" y aclara, "nunca nadie me había solicitado un panaché de verduras y una tortillita francesa de una forma tan melosa", reconoce mientras libera, a través de su sonrisa, un ápice de dulzura.

Diego Morales considera a su compañero de profesión, Ferran Adriá, como tantos críticos culinarios, "el Dalí gastronómico", aunque no se esconde al decir que "no todo el mundo puede permitirse un menú en el famoso ´Bulli´", y , como un buen amigo le dijo un día: "Hay que darle de comer al pueblo", y por eso insiste en que "los nuevos y jóvenes cocineros deben sacarle todo el partido posible a los ingredientes de los que disponen, ya que vivimos en una tierra con productos muy variantes y de excelente calidad que, además, son muy económicos", argumenta.

El gran corazón del chef que inventó el helado de aguacate y el de chirimoya, sufrió un infarto que, ahora le obliga a llevar una vida más relajada. "Mi cardiólogo y amigo, Gerardo Moreno, me ha dicho que estoy vigilado y que tengo que dejar de lado el estrés que la cocina lleva consigo", apunta.

Ahora, "pasaré mas tiempo en el Padul, donde tengo mi terrenillo con mis hortalizas, que me fascinan, mis gallinas y mis pollos", anuncia quien admite ser "un hombre muy rural", pues el campo le relaja.

Diego tiene tres hijos, de los cuales ninguno ha seguido sus pasos culinarios, y una mujer que, junto a su madre, "ha sido la gran sufridora de su carrera", confiesa y añade que "para dedicarse a la cocina te tiene que gustar, porque es una profesión muy sacrificada que te obliga a trabajar cuando el resto está disfrutando".

Tras su retirada, Morales combinará su huerto con una serie de lecciones que impartirá en la Escuela de Hostelería. "No quiero que todo lo que he aprendido caiga en el olvido, y pienso que es importante que quien se introduzca en el universo culinario lo haga desde la base", infiere. "Hay muchos principiantes a los que intento convencer para que no hagan fotocopias" y sentencia, "Dani García- chef del restaurante Tragabuche, en Ronda- cocina fabulosamente usando nitrógeno líquido, pero alguien que está empezando tiene que dominar la cocina tradicional antes de liarse con experimentos, porque nadie nace siendo un Adriá, un Dani García o un Arzak", sentencia.

Paladares y fogones echarán de menos la suavidad de los sabores que, a lo largo de su carrera, ha elaborado alguien que quien bien lo conoce, no duda en asegurar que a pesar de ser un gran chef, "es mejor persona que cocinero".

La Opinión de Granada
Por chef ABDUL
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Jueves 22 octubre 2009 4 22 /10 /2009 18:12
 
Toro

Ahora va de tapas, en similitud al sushi, parece ser que las tapas tienen un futuro prometedor fuera y dentro de nuestras fronteras. Recuerdo, durante este verano, la lectura de un amplio reportaje en “la Vanguardia” sobre un significativo número de restauradores barceloneses que apostaban por el producto que se redescubría como original, casi inusitado, gracias a su asequible precio. Pero fuera de nuestra zona geográfica, parte de nuestro sector se ha concentrado en un periplo internacional para lanzar las tapas en el globo y el más allá, si es que existe. Las tapas concebidas como producto barato, pero original y exótico allí donde aterriza. El mejor momento para darlas a conocer.

Años atrás las tapas se hacían un importante hueco entre la población nacional que las recibía con entusiasmo por ser un producto variado que permite, aquello que tanto gusta: picotear durante la comida y la cena. Hoy por hoy, la tapa ya no solo es una digna elaboración culinaria, pues el concepto que engloba ir de tapas tiene su propia escena: es sobreentendido como un ambiente especial que garantiza diversión, distracción y disfrute; una completa experiencia gastronómica con principio y final feliz. Así es como se entiende el concepto “tapeo” en España, gracias al salero del sur de donde es original la tapa. Y así es como deberíamos darlo a conocer en el extranjero. Pues ir de tapas no es que eclipse a la típica degustación del producto, pero el énfasis mora en la experiencia.
Un plato creativo, variado que se descubre en territorios comanches como el gran tesoro gastronómico, valorado, sobretodo en la actualidad, por su precio. Y bien, las tapas nos darán un plus en el reconocimiento gastronómico español. Conquistaremos de nuevo el apetito y gusto internacional. Aprovechando la moda hacia la gastronomía española, lanzar un plato, variedad asequible que cumpla con las posibilidades económicas de la actual sociedad mundial, además de las expectativas organolépticas y emocionales de tan exigente consumidor. Pues sin olvidar su precio, ¿a quién no le gusta ir de tapas? La experiencia como un estilo de vida; gozar y comer, comer y gozar. La gracia, la maestría, sería saber traducir nuestro gran modelo gastronómico: la tapa al mundo entero. Pues si bien, el reputado sushi es un producto un tanto más complicado porque hay quien repele los alimentos crudos, o la famosa comida mejicana por su predilección hacia el picante. Las tapas no tienen obstáculos en lo que a gustos se refiere, un sinnúmero de ingredientes y variedades que conforman la elaboración, sin límites creativos, sin límites de condición, puesto que dentro del auténtico producto existen cientos de productos, diferentes en sabor en olor y en color, sin que ninguna frontera gustativa pueda etiquetar a la tapa.

Hace algunas semanas, cocineros y chefs reconocidísimos de nuestro país apostaban por internacionalizar la tapa y seguir conquistando la gastronomía mundial con nuestro popular producto. Por lo que he visto y leído, está claro que el llamamiento e iniciativa se ha tomado en serio y la tapa está dispuesta a dar la vuelta el mundo en 80 días. La tapa española define bien la cultura de nuestro país, sería un buen símbolo nacional, que sin menospreciar al toro, podría sustituirlo como la natural evolución de un país que cada vez es más reconocido por su gastronomía.
Por chef ABDUL
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